¿Qué es la inteligencia de negocios?

La operación diaria y constante de cualquier organización genera datos en el tiempo, tales como el volumen de venta de un producto, el número de cotizaciones enviadas por un vendedor, las veces que un instrumento de medición salió de la bodega a una operación de campo, las llamadas telefónicas de los clientes, etc.

Hoy por hoy, estos datos son un activo más del negocio, tal como lo son sus bienes inmuebles, su maquinaria, su posicionamiento en el mercado o su experiencia acumulada. En el ámbito actual, hasta cientos de miles de datos como estos son generados por cualquier empresa u organización, a veces sin que los miembros de la misma lleguen a tener conciencia de este hecho.

Convertir los datos en un
Activo Tangible

Business
Intelligence

Obtención de conocimiento de una organización y su entorno mediante la acumulación y ordenación inteligente de sus datos, y cuyo fin es ser usado para tomar decisiones que eleven el valor de la organización.

Para lograr convertir los datos en un activo, deben transformarse primero en información y después en conocimiento, el cual puede ser asimilado con el fin de brindar un apoyo en la toma de decisiones certeras que incrementen el valor de la empresa.

Para ilustrar esto tomamos primero un conjunto de datos del mismo tipo, como las ventas de un artículo, organizamos estos datos en el tiempo y luego los contrastamos con otros datos, como el precio del dólar o las ventas de otros artículos. Aplicando ordenación o filtros al conjunto de todos los datos y comparándolos, comenzamos a ver surgir la información.

La información se transforma en conocimiento al contrastarla con otras informaciones, las cuales pueden incluso no ser del mismo tipo. Dicho conocimiento puesto al alcance de las personas indicadas le permitirá a la organización detectar tendencias, desviaciones, coincidencias, límites, hitos, oportunidades o riesgos, y actuar en consecuencia.

Actuar en consecuencia

Puesta en este panorama, la organización actual debe obtener y acumular datos suficientes que luego puedan ser convertidos en información para poder ser contrastada con más información y así generar conocimiento. Las fuentes de estos datos son las propias operaciones de la empresa, como sus compras, ventas, pagos, registros de vehículos, mediciones de máquinas, herramientas, personal, instalaciones, servicios, horarios, capacitación, interacción con sus clientes, clima laboral, etc. Otras fuentes de información pueden ser incorporadas desde fuera de la empresa, como la fluctuación de una divisa, ciclos de mercado conocidos, temporadas económicas relacionadas con el quehacer de la organización, entre otros.

Tal vez, en este momento, ya hay Business Intelligence trabajando para su organización en forma de sistemas ERP, CRM, o incluso hojas de cálculo. Es posible evolucionar su sistema de Bussiness Intelligence a una aplicación web adaptada a las necesidades y contexto particular de su organización.

La inteligencia de negocios no es un concepto reservado a gurús especializados ni a grandes corporaciones. Hoy en día cualquiera que esté en posibilidad de recopilar datos de su negocio puede comenzar a crear su propio Business Intelligence.